FIESTA DE LA MANZANA: LA PROYECCIÓN DE UN MODELO INTEGRAL


La edición 2018 de la Fiesta Nacional de la Manzana ofrece como saldo una serie de atributos que le otorgan densidad: se trata de una experiencia que cohesiona y aporta sentidos al entramado de relaciones constitutivas de la sociedad. Doscientas cincuenta mil personas a lo largo de tres días, ávidas de participar de una fiesta que refuerza la identidad regional para los locales y que interpela a los huéspedes al punto de hacerlos compartir, al menos por un día, el sentido de pertenencia valletano. Una organización eficaz que otorgó fluidez y seguridad al masivo y constante flujo de público. Una infraestructura que aportó valor agregado y posibilitó la experiencia sensitiva: habitar el predio, apropiárselo, confluir con el otro y “dialogar” con los artistas. Artistas lúcidos y shows de alto nivel. Información institucional por doquier. Centros de esparcimiento, sectores de juego y patio de comidas que funcionaron con eficiencia.

El roquense en particular, el valletano en general y los “foráneos”; productores, comerciantes, empresarios y vecinos en general; la clase política local y también la provincial. Todxs fueron abordados por las variables simbólicas y prácticas de una experiencia planificada desde el Estado municipal, que propicia la confluencia público-privada como condición de posibilidad. De esta manera, la #FNM se transformó en un hecho de alta política que proyecta el trazo grueso de un modelo que aspira a acceder al comando del gobierno provincial en 2019.

Esa aspiración, encarnada en la figura de Martín Soria (intendente, presidente del partido Justicialista y candidato del panperonismo rionegrino), procura dotar al Estado provincial de la pujanza, la dinámica y el carácter colectivo para la creación de valor agregado que evidencia la Fiesta de la Manzana; que se contrapone con el temperamento inercial, anacrónico y dependiente que expresa la co-gestión Weretilneck-Macri.

En el marco de una campaña que ya comenzó para todos los sectores, en la que los movimientos tectónicos del sistema político rionegrino son todavía subterráneos aunque incesantes, la Fiesta de la Manzana se erigió como un ágora que expuso los enormes contrastes del verano rionegrino: mientras el municipio de General Roca planifica, ejecutó y desplegó una fiesta de alcance nacional que proyecta un cúmulo de virtudes que ningún otro actor institucional/político provincial puede siquiera igualar, el gobernador y su gobierno deambularon en el marco de una campaña errática por la costa atlántica que redundó en el peor enero de Las Grutas en el último lustro, según datos oficiales (113.618 turistas en 1/2018 contra 201.940 en igual período de 2017. Hay que remontarse a 2012 para encontrar cifras similares a las de 2017: 186.698 turistas en el mes inaugural de aquel año).

Viedma y José Luis Foulkes se inscriben en esa matriz: la semana pasada, el intendente lanzó una insólita pre candidatura a gobernador por el espacio Cambiemos. Se trató de un rudimentario intento de marcarle el terreno de juego a Sergio Wisky, que había puesto en órbita su pre candidatura en octubre pasado, el mismo día que Lorena Matzen logró la diputación nacional por la minoría.

¿Cómo terminó la flácida opereta? Una foto política que Wisky distribuyó, en la que el diputado nacional deja claro que es el jefe político del espacio y el alcalde apenas un actor testimonial. Una banca en el parlamento nacional, en el mejor de los casos, parece el destino del alicaído Foulkes. Un detalle no menor ofreció la reunión: la presencia de director ejecutivo del Ministerio de Trabajo de Nación, José Luis García Pinasco, el candidato a intendente que impulsa el parlamentario cambiemita.

DESDE LA MANZANA HACIA LA PROVINCIA

Al igual que Weretilneck y Foulkes, Soria también debe lidiar con problemas estructurales. En su caso es la crisis que atraviesa el sector más dinámico y pujante de la economía rionegrina: el frutícola. Pero a diferencia del Gobernador o del alcalde de la capital provincial, el roquense ofreció una mirada propia con anclaje histórico y hasta ideológico, un objetivo específico para la problemática y un adversario definido. Y finalmente, poniendo en práctica su sentido de la oportunidad, aprovechó el escenario y la coyuntura para amplificar su posición.

Durante la segunda jornada de la Fiesta de la Manzana, tanto Martín como María Emilia abordaron la problemática con la determinación –al menos en la dimensión discursiva- que exige. Ubicaron a las “políticas neoliberales” de Macri y la “servil obediencia” de Weretilneck como el eje central de la crisis.

“La exportación de peras en los últimos cuatro años ha caído en un 35% y la manzana en un 50%. Paralelamente, la comercialización en el mercado interno es aún más calamitosa. Durante los dos últimos años, una sociedad empobrecida, con dificultades en la conservación del empleo y donde gran parte de sus ingresos son destinados a pagar servicios básicos y no a consumir, lamentablemente la posibilidad de comprar peras y manzanas se ha transformado en un lujo reservado únicamente al reducido sector de mayores recursos”, sostuvo la diputada nacional por el Frente para la Victoria.

Finalmente, Martín remató: “Los abuelos neoliberales de estos que hoy están en el gobierno también hablaban de las mismas cosas que hablan hoy, como la reconversión frutícola. En aquel momento reconvirtieron y hoy los chacareros siguen tan fundidos como antes”.

Desde el epicentro de la fiesta popular más importante del país, que ubica al principal producto rionegrino en la marquesina nacional, los Soria interpelaron no sólo a los ciudadanos de la provincia sino especialmente a uno de los actores más decisivos e influyentes en cualquier elección en Río Negro: los fruticultores y su industria. Hablaron de frente y sin rodeos. Delimitaron el contorno de lo que aspiran a construir y, elípticamente, los invitaron a formar parte para hacerlo colectivamente.

La Fiesta de la Manzana en general, y el mensaje a los fruticultores en particular, configuran una pieza de alta política constituida por tres atributos centrales:

1 Prepotencia de trabajo y capacidad de gestión
2 Criterio político y voluntad de construcción amplia
3 Sentido de la oportunidad

Se trata de un cúmulo de virtudes que son, por añadidura, atribuibles a Martín Soria y que lo ubican en la pole position frente al desafío 2019. Sobre la matriz política que configuran esos atributos cimentará su candidatura. La Manzana demostró que pueden ser sinónimo de éxito.

 

Previous #FNM, DÍA 2: CANTANDO BAJO LA LLUVIA
Next UN FALLO QUE EXPONE LA DESIDIA POLÍTICA Y REFUERZA EL PARADIGMA AMBIENTAL