Marcos Rojo. Probablemente sea el nombre más repetido en todo el país por estas horas. Su cara es tapa de diarios alrededor del mundo, compartiendo marquesina con Messi, y su apellido ya se ha convertido en una tendencia global luego de un partido épico en el que marcó un golazo agónico y evitó otro de Nigeria con una una patada voladora digna de Bruce Lee.

Rojo nació en marzo de 1990 en la periferia de La Plata. Se crió en el «asperísimo», como lo definen algunos amigos platenses, barrio El Triunfo. El club Las Malvinas, de la Liga Amateur Platense, fue su primera segunda casa: Allí comenzó a jugar. Allí todavía juega su hermano. Allí forjó un grupo de amigos que son los que aún hoy, décadas y cientos de miles de dólares después, siguen siendo sus amigos.

Quién es Marcos Rojo

La otra mitad de la identidad de Rojo está constituida por su sentido de pertenencia a Estudiantes de La Plata: allí se formó «como futbolista y como persona», según contó varias veces; allí debutó en Primera, fue campeón y desde allí dio el salto a Europa y a la Selección.

Moscú, Lisboa y Manchester fueron los destinos europeos en su periplo como futbolista internacional. Pero La Plata y Estudiantes siguen siendo su anclaje. Los tatuajes dan cuenta de ello: la Copa Libertadores (Estudiantes la ganó en 2009) y frases en inglés ligadas a los valores del club son algunos de las marcas eternas que lleva en la piel.

 

Pero ese sentido de pertenencia tiene expresiones más tangibles que lo meramente simbólico: Rojo sigue ligado al club, especialmente a las divisiones inferiores. Cada vez que está en el país, es usual verlo en el Country Club de City Bell, el predio de Estudiantes donde entrenan, viven y van a la escuela los juveniles del club; Marcos procura estar al tanto de las necesidades de los chicos  y encontrar respuesta a sus demandas.

Un tiempo atrás, Rojo realizó una colecta entre sus compañeros del Manchester United en la que logró reunir casi un centenar de pares de botines. Los calzados, que tenían el valor agregado de haber sido usados por estrellas de la talla de Wayne Rooney y Zlatan Ibrahimovich, viajaron directamente a La Plata, donde pasaron a ser propiedad de los jóvenes pinchas.

 

Humilde, desfachatado, cumbiero, aspero («se para de manos con cualquiera», nos cuenta un dirigente de Estudiantes que conoce muy bien a su familia), familiero, amiguero. Tenaz. Luchador. Marcos Rojo. Un nuevo héroe deportivo nacional. Desde barrio El Triunfo hasta el gol que nos devolvió la vida en Rusia 2018, en la mítica San Petersburgo. Después de convertir el gol más importante de su vida, publicó una storie comiendo pizza y escuchando La Nueva Luna. Marcos Rojo, amigues. En Europa no se consigue.

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