«Lo que veo en Leo -Messi- y en este grupo de jugadores es que el sentimiento por la camiseta es tan fuerte que eso hace de la Argentina una selección muy peligrosa para cualquiera. Seguramente, Argentina será -ante Francia- un equipo extremadamente decidido y competitivo que no aceptará -la posibilidad de- una derrota».

La descripción que Jorge Sampaoli realizó en la conferencia de prensa previa al duelo de octavos de final, intenta poner de manifiesto un cúmulo de atributos que serían inherentes a este plantel. Y que, necesariamente, deberán ponerse en evidencia ante Francia si la Selección pretende meterse entre los ocho finalistas de Rusiaen 2018: carácter, templanza, seguridad escénica, amor propio.

El épico triunfo ante Nigeria estuvo sustentado en una buena dósis de esos atributos, y le devolvió a la Argentina la dimensión de equipo a la altura de las grandes citas. No por nada en los últimos cuatro años ha llegado a las finales de los torneos más importantes.

Sin embargo, fue el propio entrenador quien puso un orden de prioridad taxativo en torno a las necesidades del equipo para el duelo ante Francia: «Si el seleccionado no impone desde el juego sus características no va a tener demasiado futuro. Queremos imponer el estilo argentino, establecer sociedades. Si nos defendemos sin la pelota será complicado. Queremos instalarnos en el campo rival con la pelota en nuestro poder».

Sampaoli ubica la estrategia y la táctica encima de la dimensión emocional, pues da por descontado que la experiencia y el compromiso de sus jugadores son un punto a favor en este duelo. Por eso planificó el choque ante Francia, una de las selecciones más jóvenes y con más talento individual de la Copa, en torno a dos ejes: potenciar a Messi a partir de un equipo protagonista y neutralizar las veloces transiciones de los franceses desde el control del balón.

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El entrenador argentino considera que la mayor virtud de su oponente es la capacidad de llegar a posiciones de ataque en pocos toques, merced al desequilibrio individual (Antoine Griezmann, Olivier Giroud, Kylian Mbappé), la velocidad para pasar de defensa a ataque y un sistema colectivo aceitado. Pondera, además, la enorme fortaleza de su zaga central (Samuel Umtiti y Raphael Varane) y su potencia en el juego aéreo en ambas áreas.

«Confío en la capacidad de mis jugadores para manejar los tiempos del partido. Si controlamos tiempo y espacio le vamos a hacer complicado el desplazamiento a los franceses. Argentina va a jugar con el cuchillo entre los dientes, con convicción», aseguró el DT

Entonces, Sampaoli modifica el esquema y cambia un nombre: Cristian Pavón por Gonzalo Higuaín. Con el ingreso del delantero de Boca, la distribución de los jugadores tomaría la forma de un 4-3-3 versátil, con Messi de 9 para sacarle referencia a los centrales franceses y hacerlos jugar lejos de la zaga; Ángel Di María y Pavón por las bandas para equiparar la velocidad del oponente, pero sobre todo para ser punzante por afuera y ofrecerle pase al capitán; Ever Banega, uno de los mejores ante Croacia, volverá a tener la responsabilidad de abastecer al mejor jugador del mundo y convertirse en el centro de conectividad del equipo; y cuando el equipo tenga que retroceder, el mediocampo puede poblarse a lo ancho para respaldar a Javier Mascherano: de derecha a izquierda, Pavón, Enzo Pérez, Banega y Di María deberán tener disciplina táctica y despliegue para ocupar posiciones en retroceso.


FORMACIONES

Argentina: Franco Armani; Gabriel Mercado, Nicolás Otamendi, Marcos Rojo, Nicolás Tagliafico; Enzo Pérez, Javier Mascherano, Éver Banega; Ángel Di María, Cristian Pavón y Lionel Messi. DT: Jorge Sampaoli.

Francia: Hugo Lloris; Benjamin Pavard, Raphael Varane, Samuel Umtiti, Lucas Hernández; NGolo Kanté, Paul Pogba, Blaise Matuidi; Antoine Griezmann, Kylian Mbappé y Olivier Giroud. DT: Didier Deschamps.


HISTORIAL

El primer duelo entre Argentina y Francia fue, a su vez, el primer partido en la historia de las Copas del Mundo. El martes 15 de julio de 1930, en Montevideo, un gol de Luis Monti cerca del final firmó el 1 a 0 a favor de Argentina en el bautismo mundialista de ambos equipos. El segundo antecedente también terminó en un triunfo argentino. El 6 de junio de 1978, en el Monumental, el equipo conducido por César Luis Menotti jugó su segundo partido en el Mundial: fue victoria por 2 a 1 ante Francia con goles de Daniel Passarella de penal y Leopoldo Luque, con un empate transitorio de Michel Platini.

El historial mundialista se restringe a dos presentaciones, ambas con triunfos argentinos. Pero el saldo también es favorable en partidos amistosos. En total se enfrentaron once veces: Argentina ganó seis partidos y marcó doce goles, Francia venció en dos ocasiones y convirtió siete goles, y empataron tres duelos.

El antecedente más próximo data del 11 de febrero de 2009, en un amistoso disputado en Marsella. El por entonces subcampeón del mundo en Alemania 2006 perdió ante la selección argentina dirigida por Diego Maradona. Los goles los convirtieron Jonás Gutiérrez al minuto 41 y Lionel Messi siete minutos antes de la culminación del encuentro. De aquel plantel se repiten, además de Messi, Mascherano, Agüero y Di María.

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