La aspiración de la senadora Silvina García Larraburu era concreta: capitalizar el acto de Unidad Ciudadana en Bariloche como un respaldo a su propia candidatura a renovar la banca en el Senado de la Nación. Pero la voluntad chocó con la realidad política: el anuncio de la fórmula Fernández- Fernández modificó sustancialmente las coordenadas que ubican el norte del peronismo. Y en ese marco, aquellos/as que pretendían acumular con la misma lógica que colonizó el armado conducido por Cristina desde 2011 hasta 2017, recibieron una fuerte lección.


El acto que la senadora nacional, Silvina García Larraburu, promocionaba como la presentación de Unidad Ciudadana en Río Negro, fue finalmente cancelado. La movida había sido acordada en la reunión que mantuvieron integrantes del Frente para la Victoria en el Instituto Patria el 7 de mayo pasado. Allí se instituyeron fecha y lugar: 31 de este mes en Bariloche.

La cancelación significa el primer gran impacto en la realpolitik de Río Negro. Quedan en evidencia, de esta manera, ciertas lecturas sesgadas y carentes de volumen político de parte de una buena parte del universo panperonista de nuestra provincia.


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García Larraburu pretendía capitalizar el finalmente fallido acto: por su localía (la senadora es barilochense) y por la supuesta cercanía con Cristina, imaginaba el encuentro como plataforma de lanzamiento de su candidatura a renovar la banca en la Cámara Alta. Quizás por eso en las semanas que siguieron a la reunión en el Patria pretendió ubicarse en la arena mediática como la principal terminal de la incipiente construcción, y operó en los medios diferentes versiones acerca del acto a realizarse en el gimnasio de SOYEM. La última indicaba que Alberto Fernández y Máximo Kirchner iban a ser los oradores del encuentro.

Sin embargo la realidad desmintió rotundamente a Larraburu.

Aquellas aspiraciones de la senadora pro-vida, en principio sostenidas en el puro voluntarismo, chocaron con la realidad política: con el anuncio de la fórmula Fernández – Fernández, las coordenadas que ubican el norte en el peronismo cambiaron sustancialmente. En ese marco, aquellos/as que pretendían acumular con la misma lógica que colonizó el armado conducido por Cristina desde 2011 hasta 2017, recibieron una fuerte lección.

Sería muy bueno para el peronismo rionegrino que sus dirigentes, y también sus militantes, comiencen a escuchar con mayor atención las palabras de Cristina y a leer en sentido crítico los gestos de la expresidenta. Quizás, y sólo quizás, así puedan comenzar a dejar ser groupies y se transformen en verdaderos dirigentes. Es lo que necesita el peronismo de Río Negro.

 

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