Arabela Carreras profundizó su errático comienzo de gestión con un grotesco destrato institucional a María Emilia Soria y una recorrida por el predio de la Fiesta de la Manzana que rozó la patoteada. La fallida estrategia de la Gobernadora para antagonizar con la Intendenta de General Roca.


A mediados de la semana pasada María Emilia Soria se comunicó telefónicamente con Arabela Carreras para invitarla formalmente a la Fiesta de la Manzana que organiza la municipalidad de General Roca. La respuesta de la Gobernadora fue tajante: «Yo pongo plata y hago lo que quiero, no necesito que me invites».

La réplica de Carreras sorprendió a Soria que, sin embargo, completó su convite: «está bien, haga lo que quiera. De todas maneras esta semana le va a llegar una carta formal y yo misma voy a esperarla para recibirla en el espacio institucional del municipio».

El viernes, día de la apertura de la fiesta, la propia Intendenta, funcionarios y trabajadores encargados de logística, ceremonial y protocolo intentaron durante todo el día coordinar con el staff de Carreras alguna acción institucional. No hubo caso. Los teléfonos no fueron atendidos.

Arabela Carreras María Emilia Soria
La procesión va por dentro. Arte: Gonzalo Santos

A las 21.30 del viernes Carreras desembarcó en el predio ubicado en ruta 22 con si se tratase del Día D. O mejor: como en un scrum gigante, una comitiva de 30 personas (que incluyó funcionarios, legisladores, fotógrafos y groupies) encabezada por la Gobernadora avanzó con la misma soberbia con la que despreció a la Intendenta a través del teléfono. Avasallante, el numeroso grupo se llevó puesto a cualquiera que paseaba por el predio.


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Carreras y su comitiva sintetizaron su recorrida en la carpa de CREAR. Allí caminaron por el stand de la Agencia de desarrollo Rionegrino y luego abandonaron el predio. Emilia Soria esperó, en vano, hasta pasadas las 23 en el espacio institucional del municipio. Antes, tres de sus funcionarios habían intentado infructuosamente coordinar el encuentro con el equipo de Carreras. La decisión de la mandataria estaba tomada: ningún contacto con la joven y ascendente Intendenta de General Roca.

¿LOS POR QUÉ DE ARABELA?

La actitud de la Gobernadora es inentendible en términos institucionales y ciertamente grosera pero, probablemente, pueda estar revestida de cierta racionalidad que determina su práctica política. Necesitada de construir un perfil propio y legitimidad, Carreras requiere además un antagonista. Por eso ataca a Soria, aunque la arremetida carezca de creatividad, abunde en soberbia y termine configurando una práctica reñida con su responsabilidad institucional. La necesidad tiene cara de hereje y la Gobernadora precisa forzar una respuesta confrontativa.

Es de manual, del manual de la vieja política, intentar construir un conflicto donde no existe para paliar la debilidad o incapacidad propia. La Gobernadora tiene un pésimo arranque de gobierno, que incluye una situación financiera muy delicada y decisiones extemporáneas, como el salariazo a funcionarios en paralelo con aumentos de impuestos desmedidos que afectan a las clases medias; el affaire de la mansión en la costanera de Viedma y la evidente, y creciente, tensión hacia el interior de Juntos Somos Río Negro que incluye cortocircuitos con el exgobernador Weretilneck.

Arabela Carreras María Emilia Soria
La Intendenta Soria durante la presentación del Triatlón en la FNM 2020

El problema de Arabela es que intenta provocar a una dirigente de otra generación que está más focalizada en generar un salto de calidad en el gobierno de la ciudad más pujante de la provincia, que en berretines de naturaleza política. María Emilia, de apenas 34 años, adquirió dinámica de trabajo, roce y perspectiva política en su paso por el Congreso nacional. Tiene impreso el adn Soria en la firmeza de las convicciones y la capacidad de trabajo, pero le suma una mirada algo más amplia y un carácter aperturista tanto en la construcción política como en las relaciones institucionales.


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Por eso la arcaica intentona de Carreras y su equipo cae en saco roto. Emilia se enfoca en la dimensión más luminosa de la política y en ampliar su vínculo con la sociedad. La Fiesta de la Manzana 2020, la primera en su gestión, fue una muestra de eso. Al rotundo éxito de una celebración masiva y de calidad, se le sumó el carisma de la Intendenta: miles de fotos y diálogos con vecinos y vecinas, decenas de reuniones con dirigentes provinciales y nacionales, y un cierre ATR bailando con Los Palmeras en el imponente escenario mayor de la Manzana ante 100 mil personas.

Evidentemente se trata de dos mujeres con prioridades distintas y enfoques casi antagónicos de la coyuntura. En este contexto la estrategia de Carreras parece inconducente y, lo más peligroso para ella misma, es que la pretensión oficial de presentarla como una dirigente transversal y de trato afable comienza a resquebrajarse. Demasiado rápido, según piensan varios hacia el interior del propio partido que gobierna la provincia.

 

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