La articulación política e institucional entre el expresidente Mauricio Macri y Juntos Somos Río Negro, el partido provincial a cargo del Gobierno, dejó como saldo la pérdida de 10.931 puestos de trabajo en el ámbito privado durante el período 2015 – 2019. Todos los sectores de la actividad económica sufrieron las consecuencias del seguidismo que el exgobernador Alberto Weretilneck, sus funcionarios y legisladores hicieron de las políticas liberales indicadas por Macri.


«Los valores expresan una pérdida de 10.931 puestos de trabajo en toda la gestión Macri – Weretilneck, de los cuales 8.286 corresponden al empleo registrado y 2.645 al empleo no registrado (trabajadores en negro)», explicó el Doctor Jorge Andrés Vera (Becario postdoctoral CONICET; Investigador en Centro de Estudios y Análisis político –CEAP-UNCo-; docente-investigador UNRN).

macrismo rionegrinoLas estimaciones se basan en datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), que registra al total de asalariados del sector privado, de la administración pública nacional y de los estados provinciales que transfirieron sus cajas previsionales al sistema nacional. Además, se incluyen en el SIPA a los trabajadores autónomos, monotributistas y de casas particulares.

macrismo rionegrinoSi bien todos los sectores económicos fueron afectados, los que más sufrieron corresponden a las actividades primarias (agropecuaria principalmente), industria, construcción y servicios inmobiliarios. En relación con el empleo no registrado, el sector más afectado fue el servicio de personal doméstico, seguido por construcción y el comercio (minorista y mayorista).

Vera explicó que los valores expuestos corresponden a series con valores estacionales; pero que en el caso de estimaciones desestacionalizadas, los valores no presentan cambios significativos.

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Macrismo rionegrino. Arte: Gonzalo Santos

RELACIONES CARNALES

La elocuencia de los números permite indagar acerca de las condiciones estructurales que generan semejante descalabro. Y para iniciar ese recorrido es preciso abordar las coordenadas políticas que lo posibilitaron. Siempre, pero siempre, es necesario descular la política para comprender mejor los fenómenos económicos o sociales.

En el caso de Río Negro es posible registrar la «trazabilidad» de la relación entre Macri y Weretilneck a través de dos hechos: la suscripción a ojos cerrados del exgobernador al denominado «Consenso Fiscal» propuesto por el expresidente en 2017; y el acceso al endeudamiento externo que marcó la pauta del segundo mandato del cipoleño.

EL PACTO

El 16 de noviembre de 2017 Weretilneck dijo, en ocasión de la firma del pacto, que «el gobierno nacional y las provincias logramos poner los intereses de la Patria por arriba de las cuestiones bien puntuales”. El exgobernador ubicaba la firma del acuerdo en una dimensión histórica, patriótica. La declaración, además, daba cuenta de la ferviente pertenencia política del Gobierno de Río Negro al esquema macrista.

Pero ¿qué implicaba aquel «Consenso Fiscal»? Básicamente, las provincias debían reducir impuestos como Ingresos Brutos y Sellos y a cambio recibirían compensaciones…que nunca se materializaron del todo. La realidad fue que la pérdida de recaudación terminó por desfinanciar a las provincias e, indirectamente, impactó en lxs trabajadorxs: «al limitar los ingresos corrientes provinciales, la política económica de la provincia perdió grados de libertad para hacer inversiones (obras, mejoras, mantenimiento, servicios) y también para mejorar los ingresos de lxs trabajadorxs provinciales», explicó Vera.

ENDEUDATE QUE TE GUSTA

Como buen gobierno liberal el macrismo propuso el endeudamiento externo casi como única vía posible para …bueno, para todo (incluso para fugar y hacer millonarios a los funcionarios). Y como buen gobierno provincial aliado, Weretilneck decidió unirse sin ningún reparo a la ola de toma de deuda furtiva. ¿Resultados? Si, ahí van. Un plan (el Castello) de opaca trazabilidad financiera, cuyos bonos en dólares se rigen por ley extranjera (Nueva York) y cuyo criterio de asignación de obras se convirtió en una mera herramienta de construcción política. Y una deuda que, sin tener en cuenta nuevas emisiones previstas en el corto plazo, asciende a $36.157 millones, equivalentes a usd 605,4 millones. Comparado contra el año 2015 el aumento es del ¡482%! Es decir que durante su modalidad neoliberal, JSRN multiplicó la deuda bestialmente.


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Pero hay más en ese sentido. En el año 2019 se destinaron el 8,7% de los ingresos corrientes al pago de intereses de deuda; el proyectado para el año 2020 se estima por encima del 10%, cifra muy elevada si tenemos en cuenta que en el año 2015 solo se destinaba el 1% de los Ingresos Corrientes para pago de intereses.

EL PROVINCIALISMO

Es evidente, entonces, como la alquimia entre Mauricio y Weretilneck derivó en la constitución del macrismo rionegrino, que quedó expresado en el respaldo político e institucional que JSRN brindó a las políticas públicas centrales que impulsó Macri; y también durante las elecciones del año pasado: mientras Cambiemos bajó el tramo de senadores de su lista para garantizar el acceso de W a la Cámara Alta, el cipoleño devolvió favores con una campaña que alentaba el voto al «presidente que quieras», aún después de la catastrófica derrota del oficialismo nacional en las PASO.

A pesar de las sobradas certezas de la tendencia liberal de JSRN, el partido verde logró imponer en el turno electoral provincial de 2019 la idea de «provincialismo«. En el espejo del Movimiento Popular Neuquino (MPN), Weretilneck impulsó un concepto bastante alejado de la realidad pero que por simple y directo logró ganar cierto lugar en el sentido común: somos un partido provincial que defiende los intereses rionegrinos porque no depende de decisiones que se toman en Buenos Aires.


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¿En serio? El somero repaso y descripción que acabamos de hacer desmiente rotundamente al menos uno de los pilares argumentativos de JSRN. Si hay algo de lo que dependió el «provincialismo» que impulsó el partido verde, es de las decisiones que se tomaron en Buenos Aires. Básicamente, el expresidente amarillo determinó la política económica y condicionó cada una de las resoluciones que se tomaron en Viedma.

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Pablo Barreno, legislador partido Justicialista. Foto y arte: Gonzalo Santos.

Para el legislador por el partido Justicialista Pablo Barreno, la clave para deconstruir el «provincialismo vacío de JSRN» es la ausencia de parámetros «ideológicos o programáticos. En lugar de ello en el partido de la Gobernadora Carreras priman el oportunismo (que no es pragmatismo) y la necesidad de construir poder sólo para mantenerse en lugares de privilegio.»

«Desde JSRN argumentan que una fuerza provincial es la mejor opción para defender los intereses rionegrinos, porque supuestamente no deben responder a indicaciones de estructuras nacionales. Pero la realidad demostró todo lo contrario. El provincialismo que proponen es un oficialismo eterno. Eso quita previsibilidad y estabilidad al proyecto político. Si hay que ser liberales, son liberales y destruyen 10 mil puestos de trabajo como lo hicieron entre 2015 y 2019«, explicó Barreno.

«El provincialismo que propone Juntos es la ausencia explicita de fundamentos ideológicos y programáticos. Es una construcción vacía de contenido cuyo objetivo principal es conservar el poder para un selecto y pequeño grupito de rionegrinos. Si en el camino para conseguirlo hay que sacrificar miles de puestos de trabajo, pues lo hacen», finalizó con crudeza el parlamentario viedmense.

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