“Nunca entendí por qué en la Argentina los ricos no pagan más impuestos”.

La aguda reflexión tenía como receptor principal al presidente Alberto Fernández. Pero lo más sorprendente fue el emisor de dicha meditación. No fue un sindicalista tipo Hugo Moyano, o un referente de la economía popular del estilo de Juan Grabois. Tampoco Máximo Kirchner o algún representante de la izquierda marxista como Myriam Bregman.

Para desilusión de liberales, conservadores, economistas ortodoxos y conservacionistas del status quo en general, la autora de semejante aseveración fue Angela Dorothea Merkel, Canciller de Alemania, que interpeló así al Presidente durante la gira que este realizó por Europa en febrero pasado.

Es decir que la Canciller de Alemania, no de Venezuela, marca como deficiencia estructural y como un obstáculo para el desarrollo de nuestro país la ausencia de parámetros tributarios más rigurosos con aquellos que acumulan riqueza.

Impuesto a las grandes fortunas río negro
Canciller Angela Merkel y presidente Alberto Fernández // Foto: Télam

Paradójicamente, una buena parte del sistema político y la mayoría de los medios de comunicación con posición dominante que suelen ubicar a los países centrales como ejemplos a seguir, editorializan en sentido contrario.

Es preciso subrayar que Alemania instauró luego de la segunda Guerra Mundial un impuesto a la riqueza que sostuvo durante más de 50 años, y que desde 1990 impuso el «Impuesto a la Solidaridad«. Queda claro que el Estado alemán generó esas herramientas en contextos excepcionales: derrota bélica y reunificación tras la caída del Muro de Berlín.

A pesar de esos gravámenes, que para la opinión publicada de la Argentina serían «confiscatorios» o recortes a las libertades, la germana es una de las 25 sociedades más igualitarias del mundo según el coeficiente de Gini, una medida de la desigualdad ideada por el estadístico italiano Corrado Gini que se utiliza para medir la desigualdad en los ingresos. Alemania es el cuarto país con la mayor presión fiscal de Europa y la mayor potencia económica de su continente.

COMO EN ALEMANIA, PERO EN RÍO NEGRO

La reflexión de Merkel y el caso de Alemania sirven como disparadores conceptuales para abordar un debate que en muy poco tiempo llegará al Congreso de la nación y que acá en Río Negro procura introducir el diputado Pablo Barreno desde una perspectiva de largo plazo y que, además, intenta sentar las bases para una discusión largamente aplazada en nuestra provincia: la estructura tributaria en particular y el modelo de desarrollo en general.

Impuesto a las grandes fortunas río negro
Diputado provincial Pablo Víctor Barreno, impulsor del proyecto // Foto: Gonzalo Santos

Barreno trabaja en un anteproyecto junto a la CTA nacional que conduce Hugo Yasky y con la representación provincial de esa central, que busca crear un «Fondo Solidario» en el ámbito del Ministerio de Economía provincial, que se conformará a partir de la mayor recaudación generada por medio de la modificación de gravámenes provinciales, por única vez y de manera extraordinaria, y que tendría la capacidad de recaudar entre 3000 y 4000 millones de pesos.

El parlamentario viedmense explicó que «se trata de un proyecto justo que no sólo permitirá afrontar la crisis por la pandemia, sino que también puede abrir las puertas a un debate postergado pero muy necesario en nuestra provincia: construir un nueva estructura tributaria para que, por ejemplo, deje de pagarse más por impuesto automotor que por grandes propiedades inmuebles».

RÍO NEGRO: UN SISTEMA REGRESIVO

El proyecto tiene sustento en los marcados rasgos regresivos del sistema impositivo rionegrino, que recauda más por ingresos brutos -que son impuestos generales que pagan todos los consumidores, que por impuesto inmobiliario. La estructura tributaria de Río Negro es básicamente lineal, porque se asegura ingresos aplicando a todas las personas por igual, en vez de gravar a las personas que más tienen.


IMPUESTO GRANDES FORTUNAS RÍO NEGRO – PUNTOS CLAVE

Crea el Fondo Solidario la provincia de Río Negro en el ámbito del Ministerio de Economía

Se establecen alícuotas extraordinarias del impuesto inmobiliario del 5% a: inmuebles urbanos con mejoras (tramo 10), inmuebles rurales (+10 mil hectáreas), los propietarios de conjuntos de inmuebles que superen el valor fiscal de $40.000.000 sean rurales, subrurales, urbanos o suburbanos

Se establece aumento de 100% en alícuotas de ingresos brutos a: hipermercados, telefonía móvil, servicios banca mayorista, servicios banca de inversión, servicios banca minorista, servicios de intermediación financiera, entre otros

El Fondo será utilizado únicamente en beneficio de los recursos sanitarios estatales necesarios para el combate de la pandemia, aumentar la ayuda alimentaria estatal y para garantizar el pago de salarios de los y las trabajadores/as estatales

Lo establecido en la presente ley no se aplicará en ningún caso a las tasas de Ingresos brutos de monotributistas, empresas, cooperativas de trabajo y personas humanas o jurídicas que tengan una facturación anual inferior a $178.860.000 millones de pesos

Se prohíbe trasladar de cualquier manera el impacto de los aportes solidarios especiales establecidos en la presente ley a los usuarios o consumidores de los sujetos gravados. El Poder Ejecutivo provincial deberá impedir el traslado de esos gravámenes y aportes especiales a precios o costos


En ese sentido, el impuesto inmobiliario no sólo está atrasado en las alícuotas que se aplican, sino también en las bases imponibles. ¿Qué quiere decir esto? Que las bases fiscales de los inmuebles son irrisorias. Deberían, por lo menos, acercarse a su valor real.

La CTA y Barreno procuran generar una herramienta para abordar la coyuntura. Pero más importante aún, buscan deconstruir conceptualmente el sistema tributario para que «los trabajadores y las trabajadoras de la provincia no paguen lo mismo que un banquero».

Para poder dar un debate conducente es vital comprender dónde se ubica el nudo gordiano del asunto:que rol ocupan los impuestos directos en la recaudación.

Impuesto a las grandes fortunas río negro
Fernández, Merkel: una cuestión conceptual para Río Negro // Arte: Gonzalo Santos

LA CLAVE: LOS IMPUESTOS DIRECTOS

En un reciente estudio comparativo del Banco Mundial sobre la estructura tributaria de diferentes países, queda revelado que en Argentina los impuestos sobre patrimonios y rentas, los directos, representan apenas el 12,9 por ciento del total. Para el año 2019, el promedio en el conjunto de países de América Latina y el Caribe fue del 26,5 por ciento. Bajo la administración macrista, esta diferencia se acentuó. En 2015, los impuestos directos representaban el 15,2 por ciento de la recaudación, 3,3 puntos más que en el último año.

Contrariamente a lo que suele enarbolar el discurso dominante, Argentina no presenta niveles de presión tributaria que puedan calificarse de «elevados» en comparación con el resto del mundo.

La gran diferencia se da en la estructura tributaria, porque mientras principalmente en Europa y Estados Unidos los impuestos directos ocupan un rol central en la recaudación, aquí la base de los tributos son aquellos que recaen sobre los consumidores (IVA, internos, combustibles).

PANDEMIA Y DESPUÉS

Como quedó expuesto anteriormente, Río Negro se inscribe en este paradigma regresivo con su estructura lineal y la centralidad de Ingresos Brutos.

«Por eso consideramos que nuestro proyecto es doblemente beneficioso: porque permitiría generar recursos de manera extraordinaria para abordar la crisis sanitaria y garantizar sueldos, al tiempo que liberaría recursos del Estado que podrían ser redirigidos a la generación de empleo e incentivar la producción», explicó Barreno.

«Pero lo más importante es el debate a largo plazo -agregó el viedmense- para modificar la estructura tributaria de la provincia en beneficio de los trabajadores y trabajadoras».

Según explica Raúl Dellatorre, Licenciado en Economía y periodista, «en las últimas décadas, bajo el reinado del neoliberalismo, la característica regresiva del sistema tributario se acentuó. El Estado perdió capacidad para cobrarle impuesto a los ricos, ya fueran fortunas familiares o poderosas empresas».

La regla general que rige para el país se replica en Río Negro. Parecería que el tiempo histórico exige cambios permanentes en el sistema impositivo para aumentar la recaudación disminuyendo la desigualdad.

«La recaudación fiscal por el pago de impuestos sigue siendo muy baja en Latinoamérica y reduce poco las desigualdades», afirmó Sebastián Nieto, jefe para América Latina y el Caribe del Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Alrededor del mundo circulan bocetos de proyecto similares. En España, la fuerza política Unidas Podemos, propone un impuesto a la grandes fortunas individuales, bajo el nombre de «tasa de reconstrucción». Algo similar sucede en Suiza, donde promueven un «Impuesto de Solidaridad de Coronavirus» para gravar la fortuna de los más ricos, mientras que el el Reino Unido, algunos parlamentarios de oposición han hablado de la idea, pero aún no se conoce una propuesta específica. Y en la potencial continental, Alemania, miembros del Partido Social Demócrata (SPD) propusieron un impuesto extraordinario a la propiedad -por una sola vez- para recaudar fondos adicionales frente a la pandemia.

CONCENTRACIÓN DE RIQUEZA Y DESIGUALDAD

Como suele ocurrir en nuestro país cuando ingresan en la discusión pública iniciativas destinadas a debatir con cierta profundidad alguna de las variables que sostienen el status quo, ciertos berretines suelen dominar la escena. Se trata de lugares comunes sedimentados a por décadas a través de los fundamentos liberales y las categorías reduccionistas de los medios de comunicación con posición dominante.

Para construir un debate conducente en torno al proyecto de impuesto extraordinario a las grandes fortunas, es necesario trabajar sobre algunos conceptos clave como concentración de riqueza, desigualdad económica y capitalismo patrimonial.

IMPUESTO GLOBAL

Thomas Piketty, director de estudios de la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS), sostiene que cuando la tasa de acumulación de capital crece más rápido que la economía, entonces la desigualdad aumenta. Esa es la definición de capitalismo patrimonial. Cuanto mayor peso tiene la herencia en la acumulación de riqueza la desigualdad económica crece.En el largo plazo, el retorno promedio sobre el capital supera la tasa de crecimiento de la economía, lo cual implica que los propietarios del capital son cada vez más ricos más rápido que el resto de la población.

Para evitar la expansión del capitalismo patrimonial, Piketty propone impuestos progresivos y un impuesto mundial sobre la riqueza con el fin de ayudar a resolver el problema actual de aumento de la desigualdad. El economista resalta la importancia de las instituciones políticas y fiscales en la instauración de impuestos e ingresos públicos y, por tanto, en la evolución económica histórica de la distribución de la riqueza.

En su libro más reciente, «El capital en el siglo XXI», Piketty demuestra como en los últimos 250 años se produjo una concentración constante del aumento de la riqueza que no se autocorrige y que aumenta la desigualdad económica, que sólo se puede corregir con un impuesto global sobre la riqueza.

DECISIÓN POLÍTICA

La riqueza —la posesión de propiedades, tierra o acciones, por ejemplo— no solo confiere seguridad económica, sino también poder social y político. Como señala el periodista económico Jeff Spross de The Week «quién posee riqueza, determina en última instancia quién gobierna».

Esta situación crea un «círculo vicioso de desigualdad» en el que la creciente desigualdad económica agudiza la desigualdad política, lo que aumenta la capacidad de las empresas y las élites ricas para influir en la formulación de políticas a fin de proteger sus riquezas y privilegios. Mientras tanto, el poder de los sindicatos, por ejemplo, se erosiona cada vez más

Los niveles más altos de desigualdad parecen ser económicamente beneficiosos para los más ricos, que a menudo son capaces de traducir su control desproporcionado de los recursos en una influencia desproporcionada en la toma de decisiones políticas y económicas.

El proyecto que empuja Barreno parece inscribirse en este nuevo paradigma que comienza a circular alrededor del mundo, sustentado en desarrollos teóricos profundos y experiencias históricas. Queda clara su voluntad política y el anclaje conceptual.

Como contrapartida la gobernadora Carreras y el oficialismo provincial, Juntos Somos Río Negro, mantienen una postura opaca sobre el tema, sin definiciones claras ni posicionamiento público. Esta ausencia de postura no sorprende, pues el partido de Gobierno hace de la especulación su motor. Pero también queda claro que esta negligencia es una decisión política que, implícitamente, favorece la profundización del sistema tributario actual, regresivo y facilitador de la concentración de la riqueza.

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