Lo que el oficialismo intentó reducir y catalogar como simples especulaciones políticas de la oposición, en la noche del domingo quedó expresado con la fuerza fulminante de los hechos en sentido contrario: miles de rionegrinos salieron a manifestarse en contra de la decisión de la gobernadora Carreras de volver a Fase 1 en el departamento Roca, la zona más poblada y productiva de la provincia.


La decisión de la Gobernadora da cuenta de la severa inconsistencia que caracterizó el abordaje sanitario, político e institucional que su gestión balbuceó durante la pandemia. Desde el inicio del aislamiento social, Río Negro se ubicó entre las 4 provincias con peores indicadores en contagios (en términos nominales y proporcionales). Finalmente, 5 meses después, la determinación de confinar al departamento de Roca a Fase 1 hizo estallar la bronca y la decepción de miles de rionegrinos y rionegrinas.

En Cipolletti, Roca, Regina, Allen, Fernández Oro, Catriel y Cinco Saltos se registraron caravanas de autos que, a puro bocinazo, le hicieron saber a Carreras que no están dispuestos a lidiar con la incapacidad o desidia de su Gobierno.

¿Cómo es posible que después de más de 160 días el Gobierno provincial haya sido incapaz de expandir las posibilidades del sistema sanitario? Esa pregunta atravesó las distintas movilizaciones en las que se protestó contra la decisión de Carreras. Y ese hecho, la limitadísima ampliación de la oferta del sistema sanitario, es la causa central de un retroceso que difícilmente los ciudadanos acepten.

Incoherencia, inestabilidad en las decisiones, la ausencia de un rumbo claro y la sensación de improvisación constante son los atributos distópicos que hicieron estallar a los rionegrinos.

Pocos días atrás, un vecino de Allen falleció porque no pudo asignársele una cama de terapia intensiva porque esa plaza no existía. Evitar ese tipo de situaciones fue la justificación de la cuarentena. Poner en marcha ese rudimentario pero efectivo método fue la única -y más efectiva- medida para abordar la pandemia, ya que el encierro de los ciudadanos permitiría restringir la circulación del virus y, esencialmente, preparar el sistema de salud para cuando llegue el pico de contagios.

POR QUÉ NO SE APROVECHÓ LA CUARENTENA

Ese presupuesto funcionó incluso en la provincia de Buenos Aires, el sector más densamente poblado del país. Sin embargo, los hechos confirman que en nuestra provincia la cuarentena no fue aprovechada por el Gobierno provincial que, vale subrayarlo, es el único capacitado para trabajar en ese sentido. Los hospitales públicos se inscriben en la órbita del Estado provincial. Los intendentes nada pueden hacer para ampliar la oferta del sector público de salud.

¿Por qué la cuarentena funcionó en la provincia más poblada pero en Río Negro, región con características demográficas mucho más beneficiosas para soportar la pandemia, no alcanzó para evitar un retroceso mortal para centenares de economías?


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La respuesta, como siempre, es política. Mientras en Buenos Aires y en la mayoría de las provincias de todas las regiones, se ubicó el abordaje de la pandemia como prioridad política, en Río Negro el virus compartió cartelera con la estruendosa -pero silenciada- interna entre Carreras y su predecesor, Alberto Weretilneck, por el control político del Estado provincial.

La principal consecuencia de la lucha intestina en Juntos Somos Río Negro por la repartija del Estado fue una política sanitaria errática, a destiempo, inconsistente, con severas deficiencias de enfoque metodológico. En todos estos meses nunca estuvo claro cuál era el diseño conceptual que determinaba el abordaje práctico para amortiguar el virus.

 

Mientras Carreras despedía ministros que tenían como terminal política al exgobernador y desguazaba directorios de empresas estatales para asumir su control político, Weretilneck respondía operando en los medios para exponer las severas deficiencias de la gestión de la barilochense.

INTERNA VERDE

En el medio de los tironeos políticos de JSRN está en juego la vida de los rionegrinos en el marco de una provincia sitiada por el Coronavirus y una severa crisis financiera: un cóctel explosivo que detonó en la noche del domingo cuando miles se enteraron que deberán volver al encierro y otros tantos entendieron que sus comercios estaban siendo casi sentenciados a muerte.

Quedó muy claro cuál es el peligro que implica tener un Gobierno demasiado imbricado en disputas internas y alejado de los ciudadanos. En su búsqueda de construir poder y expandirlo como condición de posibilidad para sobrevivir en el universo verde, Arabela se cierra sobre sí misma y parece recuperar aquel tópico político atribuido a Luis XIV en 1655: “el Estado soy yo”.Río Negro Fase 1

Aquella consigna que sirve para describir un estereotipo absolutista puede actuar como hipérbole para sintetizar la práctica política de la Gobernadora, que, una vez más, tomó en soledad una decisión demasiado importante. Imposible que no le estalle en la cara este conflicto.

Pero no sólo la ciudadanía se expresó en contra de la drástica decisión de Carreras. Por lo bajo, los intendentes del departamento Roca que revisten en el mismo partido que la Gobernadora, se muestran absortos ante una medida inconsulta, que los sorprendió y por la que pagarán los mismos costos -en términos de legitimidad social y gobernabilidad- que la barilochense a cargo del Ejecutivo provincial.


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Pero fue María Emilia Soria, intendenta de Roca, quien expuso públicamente su diferencia con la decisión de la Gobernadora. «Tal como mencionó la gobernadora en la conferencia de hoy, le manifesté mi desacuerdo con la decisión de volver a Fase 1 en Roca.
Hace pocos días se dispuso la habilitación a los gastronómicos y ahora se plantea avanzar hacia el otro extremo. No hay claridad en el rumbo de la política sanitaria provincial», expresó Emilia en un posteo.

«Comparto la preocupación por la saturación del sistema sanitario y coincido en que se deben tomar medidas urgentes para frenar el crecimiento de la curva de contagios. También concuerdo en que, para frenar los contagios, debe disminuir la circulación de personas en la ciudad. Pero no estoy de acuerdo en que ir a Fase 1 sea la solución», agregó la Intendenta.

Sobre la situación de Roca subyace una especulación de índole política que parece comprobarse en algunos hechos: Carreras y el Gobierno provincial habrían actuado con cierta desidia en ese territorio que gobierna el peronismo desde hace más de 16 años.

LA MALA POLÍTICA

La más antigua y despreciable forma de práctica política es la erosión de una legitimidad utilizando un conflicto o situación que pone en riesgo la vida de los ciudadanos. Dato 1: en Bariloche la capacidad de camas UTI se triplicó (de 8 a 25), pero en Roca apenas se duplicó (7 a 14), a pesar que la cantidad de contagios en ambas ciudades es similar. Dato 2: los controles que son potestad de Provincia fueron duramente cuestionados en Roca por laxos o inexistentes durante toda la pandemia, llegando incluso la intendenta de Roca a pedir por favor la intervención del Gobierno nacional.

Visualizar un hilo conductor en los hechos marcados está revestido de una racionalidad indiscutible: las decisiones de Provincia afectaron negativamente la situación global de la ciudad más productiva de Río Negro.Río Negro Fase 1

Otra situación que no es ocioso recordar: a fines de abril el Gobierno de Alberto Fernández, preocupado por la situación en la provincia, tomó el toro por las astas y convocó a la Gobernadora a una videoconferencia a la que asistieron representantes de la cartera nacional de Salud.

En aquella ocasión llamó la atención de los funcionarios federales el orden de prioridad de Carreras, que inicialmente se despachó con una retahíla de recriminaciones contra el peronismo rionegrino por las observaciones que había realizado a la política sanitaria. Perplejo, un altísimo funcionario de la cartera que conduce Ginés González García confesó que notó a la mandataria demasiado abstraída en cuestiones políticas y definió como “errática” e “inconsistente” la política sanitaria.

En aquel encuentro virtual el Gobierno nacional impuso el cordón sanitario en Valle Medio, donde la situación se encontraba muy cerca del descontrol.

REBELIÓN

Adrian Mucarsel, vicepresidente de la Cámara de Confiterías y Restaurantes del Alto Valle, dialogó en Ahí Vamos (La Super FM 96.3) y manifestó su rechazo absoluto a las medidas anunciadas ayer por la gobernadora Arabela Carreras. «Tomamos muy mal el anuncio del gobierno provincial. Es lamentable la decisión que han tomado», indicó Mucarsel.

«Hasta el sábado estábamos recibiendo órdenes de apertura. Estoy confundido. Parece que habláramos con gente trasnochada», lamentó.

«Hacía 72 horas que habíamos abierto. Apertura que no es gratis, hay que abastecerse y cumplir con los protocolos requeridos», agregó Mucarsel.

«La gobernadora tiró la pelota para Roca, como que ahora fuera decisión de la intendenta. Esperemos que la intendenta (María Emilia Soria) resuelva favorablemente», sostuvo.

«Ni el comercio ni nosotros vamos a acatar lo de regreso a fase 1», reiteró.

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