Una extensa investigación social de la consultora PezKoi da cuenta del bajo nivel de confianza que los viedmenses tienen en la representación política: para el 67.9% de los participantes en la encuesta, los partidos políticos son poco o nada confiables. Además, el alto nivel de desconocimiento de la mayoría de los 31 dirigentes medidos en el trabajo, expresa la desconexión entre las agendas y la actividad del sistema político y la vida cotidiana de ciudadanos y ciudadanas de Viedma.

Un dato duro que verifica esa certeza es que apenas 5 de los dirigentes testeados tienen mayor imagen positiva que negativa.

La encuesta se realizó entre el 15 y el 25 de diciembre de 2020, generó una muestra de 775 casos entre la población general mayor de 18 años de la capital provincial, tiene un nivel de confianza de 95% y un margen de error de +/- 3,5%.

Encuesta Viedma PezKoi

A pesar de que el 73,9% manifestó que todos los días consume noticias relacionadas con la ciudad y la provincia, la estructura dirigencial en conjunto no logra consolidar el piso de instalación mínimo para generar una relación más voluminosa entre representados, representantes e instituciones.

El hecho de que ese vínculo, indispensable para el desarrollo de cualquier comunidad, aparece como erosionado o insuficiente, dispara una pregunta crucial: ¿el nexo recortado entre representados y representantes es producto de una decisión política consciente o simplemente la consecuencia de la incapacidad de los responsables de gestionar el sistema?

Nuestra perspectiva no es complaciente con ninguno de los actores políticos, pues entendemos que salvo algunas excepciones, tanto Juntos Somos Río Negro como la oposición parecen confluir en la decisión de habitar inercialmente el sistema. Sin rupturas con lo establecido o iniciativas revulsivas, el oficialismo achata el desarrollo de «la política» porque con apenas una o dos figuras que se ubiquen por encima de la mediocridad general, le alcanza para gestionar triunfos electorales que le aseguren el manejo de la estructura del Estado. Esa matriz se mantiene más o menos inalterable en Viedma en particular, y en Río Negro en general, desde el regreso de la democracia.

Incomprensible, como contrapartida, es la postura conceptual y el temperamento de la oposición, que parece más preocupada en gestionar derrotas que le aseguren lugares en asientos institucionales, antes que presentarse como alternativa real y viable para los vecinos y vecinas. El altísimo nivel de desconocimiento de la inmensa mayoría de sus dirigentes es un indicador de esa tendencia.

Como muestra basta un botón: tanto la presidenta del bloque de legisladores, María Eugenia Martini, como el titular de la bancada de concejales del Frente de Todos de Viedma, Luciano Ruiz, tienen un desconocimiento que supera el 60% en la capital provincial. Parece que ambos se sienten interpelados por un latiguillo-concepto que suele repetir maquinalmente un diputado provincial de la oposición: «Hay que pasar agachado, Tigre«.

Encuesta Viedma PezKoi
Nivel de imagen de Alejandro Palmieri

Similar es la posición del vicegobernador Alejandro Palmieri: ostenta uno de los cargos institucionales más altos y está ubicado segundo en la línea de sucesión. Sin embargo posee un desconocimiento de casi 38%. Y en esa misma línea se ubica Facundo López, jefe de la bancada de legisladores de JSRN en el parlamento: incluso siendo viedmense (por adopción) posee un desconocimiento del 41.8% y una imagen negativa de 38,8%. Números que lo alejan demasiado de los ciudadanos pero que lo acercan a la cúspide del poder provincial.

DISTANCIA Y DESCONFIANZA

Los resultados finales de la extensa investigación social de la consultora PezKoi expresan la distancia entre los viedmenses y las instituciones que viabilizan la representación. Lo que sucede hacia el interior de la Legislatura o el Concejo Deliberante termina rebotando en audiencias redundantes (la minoría que está superpolitizada en sus usos y consumos diarios) y el impacto mayor se registra en las estructuras cerradas de esos propios sistemas: la inmensa mayoría de las sesiones no logran imponer temas de debate social y se reducen a un insumo de las batallitas de ego de legisladores, asesores, militantes y periodistas.

La negación sistemática de esa realidad es la síntesis del hedonismo autosatisfactorio en el que divagan la mayoría de legisladores, concejales y funcionarios. Insistimos: el problema mayor es para la oposición. JSRN, al menos, gana las elecciones.

En torno a la certeza de la distancia entre representantes y representados, se desprende el nivel de confianza en los distintos sectores: los viedmenses ubican a jueces y sindicalistas como los actores menos confiables, en tanto otorgan a docentes y estudiantes el mayor nivel de confianza.

En el marco de una sociedad en la que la identidad política predominante es la constituida por los «independientes» (32,2% de los encuestados así se definieron), las organizaciones no gubernamentales (ONG) poseen un nivel de confianza de 56,8%; mientras que los medios de comunicación y la Iglesia se ubican en torno al 50%.

LA VISIÓN DE LA CIUDAD Y LAS RESPONSABILIDADES

El 47% de los viedmenses consideran que la capital provincial es una ciudad «estancada» cuyo principal problema (según el 39% de los encuestados) es la «ausencia de un modelo que proyecte su desarrollo».

En relación a la proyección de Viedma, el 87.22% sostuvo que «sumar inversiones y explotar el parque industrial» es el eje de trabajo más importante para definir el perfil de ciudad.

El estudio concluye que los ciudadanos le asignan al Intendente la mayor responsabilidad por el estado de la ciudad, pero al mismo tiempo ubican a Pedro Pesatti como el dirigente con mejor imagen, encima del exgobernador Alberto Weretilneck y el presidente Alberto Fernández. Sin embargo, los ciudadanos no realizaron una asociación lineal entre imagen y gestión, ya que el 46% tiene una valoración negativa del primer año de gestión del alcalde.

En ese sentido, la perspectiva de los viedmenses sobre la imagen y la gestión de la gobernadora Arabela Carreras es mayoritariamente negativa: el 68.7% expresó una mirada desfavorable de los primeros 12 meses de gestión de la mandataria provincial, mientras el 63.4% tiene una imagen negativa de la barilochense.

En la oposición, los dirigentes con mayor instalación y mejor consideración son María Emilia Soria,  intendenta de General Roca y exdiputada nacional; y el legislador Pablo Barreno, ambos del Frente de Todos.Encuesta Viedma PezKoi

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