Bariloche terminó el 2020 de la pandemia con un panorama muy complejo en materia de servicios públicos y mostrando signos de lo que ya se puede definir como un fin de ciclo político de Gustavo Gennuso en la Intendencia.


La Municipalidad por momentos no parece tener capacidad para prestar los más básicos servicios al vecino. El sistema de transporte está colapsado, con uno de los boletos más caros del país y un acumulado de más de 40 días de paro en el año. Gennuso y la gobernadora Arabela Carreras bajaron millones de pesos en subsidios para tratar de garantizar la continuidad, pero mes a mes se renueva el conflicto con la empresa Mi Bus y los trabajadores que no cobran. Este mes de febrero 2021 solo la buena predisposición de los trabajadores impidió un nuevo paro, porque la empresa Mi Bus volvió a incumplir sus obligaciones.

Con el verano comenzaron los problemas de provisión de agua potable, que si bien son responsabilidad provincial, los vecinos también achacan a la falta de obras y gestiones de la municipalidad.

El presupuesto aprobado para 2021 no incluye ni un peso en obras públicas con fondos municipales, de los más de $5 mil millones que espera recaudar. Hay barrios enteros que todavía que no cuentan con red de gas natural y más de un tercio de la ciudad carece de conexión a la red cloacal.

El servicio de electricidad está al límite de su capacidad y la precariedad de la red genera recurrentes cortes de luz.

Gennuso fin de ciclo
La otra cara de Bariloche: el vertedero, un basural a cielo abierto.

La gestión de residuos también aparece como un punto débil, con un vertedero que vuelve a ser un basural a cielo abierto por la mala gestión y los recurrentes incendios que motivaron un amparo ambiental que terminó en una sentencia contra la Municipalidad.

La crisis habitacional es estructural en la ciudad y el Intendente no logró o no quiso darle la prioridad necesaria a esa política en sus 5 años de gobierno. Ya va por el tercer presidente del Instituto y no termina de encontrar la forma de desactivar las decenas de tomas que existen en la ciudad.


ARTÍCULO RELACIONADO >> UN LLAMADO GENERACIONAL: CONSTRUIR UN PERONISMO GANADOR EN VIEDMA


El 2020 terminó con una Ordenanza que crea el Plan Hábitat Bariloche para generar 500 lotes sociales, propuesto por el Frente de Todos y aceptado por Gennuso, a lo que se suma la Ley de Suelo Urbano de Provincia y la firma del primer acta de la Ley Pierri, lo que permite vislumbrar algún horizonte de mejora.

El conflicto con los guardavidas, la situación de déficit fiscal que se cubre con descubierto, los reclamos por la inseguridad creciente… casi en cualquier tema Gennuso parece haber perdido todo tipo de iniciativa y capacidad de dar respuesta.

Asimismo, durante todo el año 2020, Gennuso y Carreras estuvieron en el ojo de la tormenta por sus acciones y omisiones para enfrentar a la pandemia. Sus apelaciones a la responsabilidad ciudadana, la falta de controles para hacer efectivas las medidas y su apuesta por la apertura del turismo a como dé lugar arrojan un resultado negativo: los casos no dejaron de crecer, el sistema sanitario está al borde del colapso permanentemente y los trabajadores de la salud no dan más.Gennuso fin de ciclo

El resto de la comunidad que no tiene vínculo con el turismo siente que el Estado no lo está cuidando en pos de salvarle la temporada al sector y ve aumentar el número de muertos. Los vecinos tienen la sensación de que fueron abandonados a su suerte por el Estado municipal y provincial.

En este contexto, la última sesión del año arrojó un nuevo signo del fin de ciclo político de Gennuso: no logró aprobar su paquetazo de tasas, que incluía nuevos tributos a los monotributistas, al uso de espacio aéreo y a los combustibles líquidos. Incluso ediles de su propio bloque lo rechazaron.

La grieta en el oficialismo ya es inocultable. El Intendente aparece como cada vez más aislado, afectado por el síndrome del “pato rengo”. Sus hombres de confianza se reducen a un puñado y los dirigentes que responden a la línea provincial parecen interesados nada más en que termine el mandato con el menor costo político para el partido.

No pareciera que Gennuso pueda o quiera dejar herederos. Los candidatos más probables no tienen relación con el Intendente, sino que responden a los mandos provinciales.

Por su parte, la oposición es una de las pocas ventajas que tiene Gennuso, ya que no aparece todavía con claridad una fuerza política capaz de amenazar la hegemonía de JSRN en la ciudad.

¿Y LA OPOSICIÓN?

El Frente de Todos aparece fragmentado y dividido. No existe nadie que pueda darle una coherencia política a los casi veinte funcionarios que existen en la ciudad, contando una senadora, tres legisladores, tres concejales, un vocal de tribunal de contralor, y una decena al menos de funcionarios nacionales de diferentes organismos.

Todos parecen estar atendiendo su juego, con poca exposición pública, tratando de pasar lo más inadvertidos posibles en un contexto muy difícil para hacer política desde la oposición. Con contadas excepciones, como Julieta Wallace desde el Concejo Municipal o Leandro Costa Brutten desde el llano y con su Gabiente opositor, no existen voces que interpelen a la gestión de Gennuso y propongan un horizonte de recambio.

Gennuso fin de ciclo
Julieta Wallace, concejala del FdT y referente de la nueva UB de Bariloche.

Pese a ello, el peronismo, como herramienta electoral fundamental del Frente de Todos, está en un proceso de reorganización. Se crearon nuevas Unidades Básicas, hay campañas de afiliación y, para el que esté atento, hay un proceso de movilización que preocupa a los dirigentes que hace años ocupan lugares en las listas, pero que ya no tiene capacidad para representar a los afiliados ni de construir un proyecto para la ciudad.

Chamatrópulos, que parecía una figura con proyección, hoy está desdibujado y terminó el año bastante pegado al oficialismo. El PUL, de origen peronista, mostró a Del Río casi como un anexo del oficialismo durante buena parte del año, aunque se despegó sobre el final para ponerle un freno al tarifazo de Gennuso. Lo mismo sucedió con Cárdenas, tensionado como está por la interna de la UCR provincial que se debate entre seguir diluyéndose en JSRN o recuperar autonomía.

Así, el año electoral de 2021 seguramente va arrojar claves para analizar la coyuntura política de la ciudad, porque se van a reordenar los espacios en torno a candidaturas y las listas. La política es una película, pero la foto de enero de 2021 es que en 2023 la elección va a estar muy disputada y Gennuso y su espacio habrán pasado a la historia.

Previous PASO: POR QUÉ JSRN IMPULSA SU SUSPENSIÓN
Next GANÓ LA GENTE: LA AUTOVÍA DE LA RUTA 22 EN ROCA SE HARÁ SIN MURALLÓN